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VIVENCIAS
DE UN EMIGRANTE ZAMORANO EN LA ARGENTINA
JOSE MARIA MIRANDA SEISDEDOS,
nació el día 3 de Octubre de 1891 hijo de
Julián Miranda Cortes y de Carolina
Seisdedos González, según acta Nº 4132 ante
el Juez Municipal y encargado del Registro
Civil de la Villa de Fermoselle en la
Provincia de Zamora.
Entusiasmado por lo que
llegaba a sus oídos de parientes y amigos,
que recibían noticias de lo bien que vivían
en la Republica Argentina y solo con catorce
años de edad, convence a sus padres que lo
dejen viajar y apoyado por un tío, que
tiempo antes se había radicado en Buenos
Aires, consigue autorización de los mismos,
pero al ser menor de edad, se presenta el
padre ante el alcalde de Fermoselle don
Manuel Garrido Fernández, según acta labrada
el 23 de Noviembre 1905, que dice que el
vecino Julián Miranda Cortes, casado,
propietario, con cedula personal de primera
clase Nº 860 , manifestando que tiene
proyectado, el que su hijo José Maria
Miranda Seisdedos, de catorce años de edad,
pase a Buenos Aires, Republica Argentina y
que deseaba lo hiciera constar para que no
se le pongan inconvenientes en el viaje,
quedando en cumplir lo dispuesto en él
articulo treinta y tres de la Ley de
quintas.
El señor Alcalde accedió a
ello manifestando extender este documento,
que quedara archivado en este Ayuntamiento,
y del que sacara copia para entregar al
interesado y firma con dicho señor y los
vecinos don José Nuto y Cipriano Segurado.
Se traslada a Vigo y después
de un largo viaje en el vapor “Lutetia”
llega a Buenos Aires en el mes de Febrero de
mil novecientos seis.
Aquí obtiene empleo casi de
inmediato de cadete en lo que ese tiempo era
la famosa Tienda San Juan, que se ocupaba de
la venta de géneros y ropa hecha para
mujeres y hombres.
Como el sueldo que le
pagaban, de acuerdo a su edad, no le
alcanzaba para pagar un alojamiento, los
dueños de la tienda permitían que por la
noche durmiera dentro de su local, armando
su cama arriba de un mostrador de ventas,
así transcurrieron tres años y con los
ahorros que fue obteniendo, se dedico en las
horas libres, a comprar a mayoristas y
vender por su cuenta a tiendas minorista,
géneros y puntillas. Para esa época ya había
alquilado una habitación en casa de unos
paisanos y comía en una pensión también de
fermosellanos.
En el año mil novecientos
diez, había dejado el empleo en la Tienda
San Juan y había alquilado un local donde
depositaba la mercadería que compraba a
mayoristas y distribuía a negocios
minoristas siempre dentro del ramo géneros y
puntillas.
En esa época los jóvenes
emigrantes solían reunirse los días feriados
en algún club o centro de españoles para
bailar o en otras oportunidades concurrir a
picnic (encuentros en días domingos o
feriados en verano, en club cerca de algún
río en las afueras de Buenos Aires). Allí
conoció a Carmen Serrano, argentina de
nacimiento, pero hija de fermosellanos, con
la cual contrae enlace en Bueno Aires el
veinte de noviembre de mil novecientos
quince, teniendo veinticuatro años de edad.
De esa unión nacen cuatro hijos, en mil
novecientos diecisiete Alfredo Julián, en
mil novecientos dieciocho Florinda, en mil
novecientos veintiuno Luis José y en mil
novecientos veintisiete Federico.
Llegado el año mil
novecientos diecisiete, viendo que la venta
de géneros y puntillas había adquirido mayor
interés en la rama de fabricantes de
ataúdes, resuelve también instalar una
fabrica de herrajes de aluminio para ese
uso, por lo que compra una casa con galpón
para vivienda y la instalación de esa
industria.
Su visión de los negocios le
permite adquirir varias propiedades como
forma de capitalizarse y obtener otras
rentas.
Es así que ello le permite el
deseo de viajar a España, mas propiamente a
su tierra de nacimiento Fermoselle con el
tan ansiado propósito de volver a ver a sus
padres y hermanos y al mismo tiempo
presentarles a la familia que había formado
en Argentina.
El veintiocho de Mayo de mil
novecientos veintitrés embarca en vapor
“Masilia” con su esposa sus tres hijos de
seis, cuatro y dos años.
Allí en Fermoselle permanece
hasta el mes de Agosto de ese año, porque
sus negocios en la Argentina debían ser
atendidos, aunque ya tenia un socio que se
ocupaba pero no era suficiente su sola
atención.
El resto de la familia se
queda en el pueblo a pedido de los abuelos
ya ancianos que deseaban tenerlos cerca.
Allí el hijo mayor Alfredo, con sus seis
años, comienza a concurrir a la escuela.
Pero en Buenos Aires, el
padre de la familia mucho los extrañaba, por
lo que resuelven volver, embarcando en Vigo
el catorce de Noviembre de mil novecientos
veinticuatro, en el vapor “Lutetia”.
Para este viaje el Consulado
de la Republica Argentina en Vigo y el
Ayuntamiento de Fermoselle, expiden un
certificado en el que manifiestan que doña
Carmen Serrano Seisdedos de veintisiete años
de edad, no ha estado bajo la acción de la
justicia por delitos contra el orden social,
ni otro delito y otro certificado que dice
que no ha padecido enajenación mental, ni
ejercido la mendicidad, documentos que en la
época se exigían para poder salir del país.
Aquí hay que mencionar que el
padre y la madre de Carmen Serrano, don José
Serrano Castro y doña Manuela Seisdedos se
habían radicado temporalmente en Fermoselle
en el año mil novecientos veinticuatro.
Según acta a la vista don
José Serrano Castro desempeño la alcaldía de
Fermoselle hasta el 23 de Marzo de mil
novecientos treinta y tres, porque resuelve
volver a Buenos Aires para atender sus
negocios.
Llegado el año mil
novecientos treinta y seis, donde la
desgracia se hizo presente en España con su
guerra civil, José Miranda forma en Buenos
Aires, una comisión con otros prominentes
fermosellanos residentes allí y se proponen
recaudar fondos para ayudar a los heridos y
a los familiares de los fallecidos en esa
guerra. Para ese objeto resuelven viajar a
distintos puntos de la Argentina o
dirigirse por carta a fermosellanos que
residían en este país, solicitándoles
aportes en dinero en las medidas de sus
capacidades. La comisión se reunía todas las
semanas para recibir las donaciones y los
pedidos de ayuda que llegaban por intermedio
del designado apoderado en Fermoselle don
Ulpiano Puente. El Presidente de esta
comisión don José Maria Miranda, con la
anuencia de esa comisión había designado a
su hijo Alfredo Julián para llevar la
contabilidad de las donaciones y entregas,
contestar las cartas y otorgar los
correspondientes recibos al igual que el
envío de pesetas al apoderado mencionado
para su distribución entre los interesados,
así llegaron a esa comisión noventa y tres
pedidos de ayudas que fueron implementados
con cien pesetas cada uno, de los que se
deja constancia y que se exhibe.
El contacto y conocimiento
con tantos fermosellanos, los lleva a formar
un centro de residentes, que se dedica a
realizar fiestas con el objeto de
mantenerlos unidos, lo que logran con mucho
entusiasmo.
Transcurría el año mil
novecientos cincuenta cuando José Miranda
recibe un pedido de la Comisión formada en
Fermoselle para el abastecimiento de aguas a
esa villa, tramites que habían comenzado en
el año mil novecientos treinta y cinco con
distintos estudios de donde se podían traer
las aguas y siempre habían fracasado, pero
por fin se había llegado a esa solución,
pero para ello se necesitaba mucho dinero.
Por eso el pedido de ayuda a
todos los fermosellanos que andaban por el
mundo. Miranda vuelve a formar una comisión,
como lo hizo durante la guerra y se recurre
a todos los residentes conocidos pidiéndoles
su aporte para este objeto.
Fue entusiasta el aporte de
ciento cincuenta y ocho fermosellanos con lo
cual se recaudo ciento veintisiete mil
seiscientos ochenta pesos, que se sumaron a
las contribuciones de residentes en otros
países y a los habitantes locales, obras que
se dieron por terminadas el treinta y uno de
Agosto de mil novecientos cincuenta y dos,
un “Domingo de Toros” con lo cual Fermoselle
quedo abastecido de agua.
Mientras tanto, en su
actividad comercial, en el año mil
novecientos cuarenta y ocho, instala una
carpintería dentro del mismo ramo colocando
al frente de la misma a su hijo Alfredo
Julián.
Este al mismo tiempo de su
actividad industrial y siguiendo los pasos
de su padre de actuar en bien de la
comunidad y sin objetivos particulares, pasa
a integrar la Cámara de Industriales
Madereros, ocupando los cargos desde vocal
suplente a secretario general durante
catorce años y como presidente cinco años,
periodo en que dirige la construcción de un
edificio de ocho pisos para ubicar todas las
oficinas de esa cámara maderera que había
llegado en ese momento año mil novecientos
setenta y cinco a tener asociados a mil
ochocientos industriales madereros de
Capital y Gran Buenos Aires. Al mismo tiempo
es elegido como Secretario General de la
Federación Argentina de Industriales de la
Madera en la que se agrupaban los
relacionados a esta tarea en casi todas las
provincias de la Argentina, cargo que ocupa
durante seis años seguidos. Al mismo tiempo
viendo la perentoria necesidad que tienen
estos industriales de ser atendidos en su
salud, forma la Obra Social Maderera, la que
mediante convenios con empresas médicas
presta hasta hoy la atención de salud a los
integrantes de este gremio.
Mientras tanto y volviendo a
mi padre, los integrantes del Centro
Fermosellano y del Centro Zamorano, en el
año mil novecientos cincuenta y cinco,
resuelven unirse en uno solo, por ser todos
residentes de la misma Provincia, lo que
hace mas fuerte a esta institución.
Allí ingresa como asociado,
Alfredo Julián, que con el tiempo va
ocupando diversos cargos en la comisión
directiva hasta llegar a ocupar la
presidencia en el año mil novecientos
ochenta y tres por dos años, luego ocupa la
vicepresidencia por dieciocho años y
seguidamente por doce años la presidencia,
hasta la actualidad.
Y volviendo a mi padre, ya
había tenido algunos problemas de salud en
su parte coronaria y como consecuencia de
ello fallece el cuatro de Julio de mil
novecientos cincuenta y siete a los sesenta
y seis años. Aquí quiero dejar un recuerdo
muy especial y cariñoso a mi padre que gravó
en mí ese idealismo de trabajar por el bien
común.
Mi madre Carmen, quién
siempre estuvo en el cuidado de su esposo e
hijos, decidieron que yo Alfredo me hiciera
cargo de toda la parte comercial que en
parte ya estaba manejando, lo que hago hasta
fines del año mil novecientos ochenta, que
en reunión de familia resolvemos dar por
terminado el negocio, procediendo a su
liquidación.
Esta libertad comercial me
permitió dedicarme con mas tiempo y
entusiasmo al Centro Zamorano.
Los deseos de dar mayores
comodidades a sus socios y la importancia
que su configuración está adquiriendo entre
los centros españoles decide a la comisión
directiva a comprar el solar lindero a su
sede, cuyo dueño era el Banco Hipotecario
Nacional. Después de innumerables gestiones,
se firma el boleto de compra el 19 de
Noviembre de 1982, lo cual hacen los
directivos Francisco Saavedra, Alfredo
Miranda y Rubén Gallego. Así comienza otra
historia. Paso a paso, con lo que se podía
recaudar por cuotas sociales, realización de
fiestas y en muchas oportunidades préstamos
personales de sus directivos, se va
construyendo el gran salón, que queda
integrado al existente y los dos unidos se
les hace un frente típico español..
“Cada vez somos menos” es una
expresión que con sentido pesimista se
repite constantemente en las reuniones de
las asociaciones en las que se agrupan los
emigrantes españoles que en la Argentina
lucharon, formaron sus hogares, ganaron o
perdieron, sembrando semillas de hispanidad
y están dispuestos a que sus vidas terminen
en este generoso país.
Esta fue la idea que nos
llevó a unos pocos a formar un 12 de Mayo de
1990 la Federación de Centros
Castellano-Leoneses, que con seis centros en
la Capital Federal, su constante contacto
los llevará a formar una sola entidad
castellana, desde esa fecha y a pesar de
muchas reuniones en las que se obtenía la
conformidad y más convenios firmados ante
Presidentes de la Junta de Castilla y León
en su visita a Buenos Aires, no se ha podido
llegar a un acuerdo para formar la Casa de
Castilla y León que algunos ambicionamos y
otros, los menos importantes ponen trabas a
esta reunión.
Volviendo a Alfredo Miranda,
durante su presidencia viaja a Zamora,
acompañando a veinte paisanos dentro del
Plan Añoranza creado por la Diputación de
Zamora y en el año 1999 viaja nuevamente a
Zamora invitado por el Presidente de la
Diputación con motivo de festejar el “Día de
la Provincia”. Durante su estadía allí,
obtiene el compromiso del Presidente de la
Diputación de Zamora, don Fernando Martínez
Maillo de visitar la Argentina, promesa que
cumple en Abril del 2004 acompañado por una
delegación de diputados, lo que significó el
gran espaldarazo que necesitaba el Centro
Zamorano, que con el tiempo y la dirección
de sus autoridades y el apoyo de sus
asociados, ha ido creciendo para ubicarse
entre los primeros de la Autonomía de
Castilla y León en la Argentina.
Quiero terminar este relato,
siempre soñando en que nuestros hijos y
nietos, sigan apoyando la representación
zamorana en la Argentina como lo hemos hecho
durante 82 años, abuelos, padres e hijos.

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1-2-3
Partida de Nacimiento de José Miranda
Seisdedos 5 de Octubre de 1891
4-5-6
Autorizacion para Viajar a Argentina dada a
Jose Miranda a loas 14 años, 1905
7-8
Pasaporte de Carmen Serrano, Esposa de Jose
Miranda con sus hijos, Alfredo, Florinda y
Luis,
para regresar a Argentina -1924
9-
Autorizacion dada a Jose Miranda para
Regresar a España con su familia-28 de Mayo
1923
10-
Autorizacion dada a Carmen Miranda, pasa
regresar a Argentina -1924
11.-
Comision Argentina, para juntar fondos para
las Aguas de Fermoselle |