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En días pasados en el Centro Zamorano
de Buenos Aires, festejamos los 100 años de Don Máximo García
Alonso, con autoridades del Gobierno de la Ciudad de
Buenos Aires, y de la Intendencia de San Isidro, la familia de
Don Máximo, y cerca de 120 personas entres directivos, socios y
amigos.
El Sr. Enrique San Martín González,
presidente de la Institución, hizo un relato de la vida de Don
Máximo. Nació en San Vitero, provincia de Zamora, un 13 de Abril
de 1907, siendo el penúltimo de cinco hermanos. De joven trabajo
en el correo, heredando el trabajo de su padre, llevando
correspondencia de pueblo a pueblo,.. “y cuentan que como
solía quedarse dormido sobre el burro, al ir llegando a algún
pueblo, las mozas y los mozos, a modo de broma, le daban vuelta
le burro y cuando se despertaba estaba nuevamente en el lugar de
partida “.
En al año 1926, Don Máximo y un grupo de
amigos, deciden ir a Cuba, donde ya vivía su hermano mayor. Como
los amigos desistieron, el tampoco viaja. En Argentina vivían
sus primos Moisés y Matilde Garcia, quienes le escribían
pidiéndole que viniera para aquí. Fu así que en año 1927,
junto a un matrimonio amigo que venia a la Argentina, Máximo
decidió sus destino.
Trabajo una años en el ferrocarril de la
línea Mitre, en una dependencia de la calle Victoria en la
Capital Federal, en la oficina de ajustes, que se encargaba de
los alquileres de vías que el ferrocarril brindaba a otras
líneas. Pero Don Máximo no era para trabajar en una oficina y
busco otros horizontes encontrándolos, en un café de la calle
Alvear y Eduardo Costa que hacia cruz con la Estación Martínez,
localidad en al cual transcurriría su vida hasta el día de hoy.
En este bar trabajo dos años y todas las
mañanas le preparaba el desayuno al famosos jockey Irineo
Leguizamo cuando iba en tren a trabajar al hipódromo de Palermo
…” Como Máximo madrugaba y ya sabia la
hora de llegada de Don Leguizamo y conocedor de sus gustos (
café con ginebra), Máximo ya se lo tenia preparado, recibiendo
de Don Leguizamo una buena propina, la cual no le gustaba
compartir con los otros mozos del negocio, puesto que los otros
les gustaba dormir, por lo tanto solo de el era el esfuerzo”.
De ahí paso a trabajar en la panadería la
moderna, como repartidor en las clásicas jardineras de la época,
durante 3 años.
En 1929 llego al país Ididora Ramos nacida
también en San Vitero el 17 de Abril de 1911, la que en poco
tiempo se convirtió en su esposa.
Se casaron un 10 de diciembre de 1932 y si
Dios quiere este año cumplen 75 años de casados. Tuvieron un
almacén de ramos generales y despacho de bebidas por el término
de algunos años dedicándose después a la distribución de
galletitas y caramelos.
Años mas tarde, como se hacia en la época,
Máximo e Isidoro reclamaron a Maria y a Miguel Ramos, hermanos
de Isidoro y por los años cincuenta y pico vinieron Ángel Y
Pablo Lorenzo, sobrinos de Máximo, quienes formaron aquí sus
propias historias.
Tuvieron dos hijos Máximo y Mirta, que le
dieron la alegría de tres nietos Adrián, hijo de Maximito y
Lorena y Romina hijas de Mirta y una hermosa biznieta, Julieta,
hija de Lorena.
Contado este relato con números
intervenciones de Isidoro y Máximo, contando otras anécdotas
vividas, las cuales fueron recibidas con aplausos y risas por
parte de los concurrentes, las autoridades presentes hicieron
varios obsequios a Don Máximo y a su señora esposa.
En homenaje a Don Máximo el Coro del
Centro, deleito la velada con una serie de canciones típicas, y
un par de señoritas del Conjunto de baile, con sus trajes
típicos zamoranos bailaron varias danzas de Zamora, haciendo que
a Don Máximo e Isidoro, les corrieran algunas lagrimas, tal vez
recordando la tierra que los vio nacer.
Todo finalizo como es nuestra costumbre
con un excelente lunch, donde familiares, y amigos siguieron
contando historias sobre estos primeros 100 años de Don Máximo
quien no se cansaba de agradecer todo lo sucedido.

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